Ética en la elaboración de contenidos con IA
Presentamos un modelo de documento que es aplicable a todos los contenidos creados con la ayuda de IA por el alumnado, así como para el propio personal docente.
Con los alumnos puede utilizarse a partir de 2° y 3° de ESO (los niveles a partir de los cuales puede empezar a utilizarse la IA generativa) y se podrá adaptar a las necesidades propias del centro educativo, la situación del aprendizaje, presencial o en línea, por ejemplo, y edad del alumnado.
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Debemos mantener una actitud ética frente al trabajo que presentamos y firmamos con nuestro nombre, asegurando que refleje fielmente nuestra autoría y no la de una inteligencia artificial. El uso de la IA puede ser beneficioso e incluso recomendado para determinadas tareas, siempre que se utilice de manera adecuada. A continuación, se enumeran algunas formas en las que se puede emplear la IA:
Sin embargo, es importante que los trabajos presentados reflejen nuestras ideas, conocimientos y estilo de expresión. La IA debe considerarse como una ayuda experta, pero nunca debe hacer el trabajo por nosotros ni redactar el texto final. Además, deberemos tener en cuenta:
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Niveles de integración de la IA generativa en las tareas educativas
El Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE) propone una escala de seis niveles para describir con claridad el papel que desempeña la inteligencia artificial en una tarea educativa. Su utilidad principal es hacer explícito qué parte del trabajo corresponde a la persona y qué parte ha sido realizada con ayuda de la IA.
Esta clasificación no se limita a detectar usos indebidos o posibles situaciones de plagio. Su finalidad es más amplia: ayudar al profesorado y al alumnado a hablar con precisión sobre el uso de la IA, establecer límites claros en cada tarea y favorecer una integración responsable, transparente y pedagógicamente útil.
El marco se basa en el grado de autonomía y contribución de la IA dentro del proceso de trabajo. La progresión va desde tareas realizadas completamente por la persona hasta situaciones en las que la IA genera el producto y la persona supervisa el resultado final.
Nivel 0. Trabajo completamente humano
No hay uso de IA en ninguna fase de la tarea. Las ideas, la estructura, el contenido y el producto final son elaborados por la persona mediante sus propios conocimientos, habilidades y recursos tradicionales.
Este nivel puede ser necesario cuando se desea comprobar de forma directa el dominio individual de determinados aprendizajes: exámenes escritos, exposiciones orales, resolución de problemas en clase, debates supervisados o tareas donde se quiera observar el razonamiento sin apoyo tecnológico.
Nivel 1. Asistencia técnica por IA
La IA se utiliza como apoyo mecánico o lingüístico, pero no aporta ideas nuevas ni modifica el contenido de fondo. Puede servir para corregir ortografía, mejorar la puntuación, revisar la claridad de una frase, traducir, resumir un texto o reorganizar información ya existente en una tabla.
En este nivel, la persona mantiene el control completo sobre el contenido. La IA actúa como una herramienta de mejora formal o de reformulación. Por ejemplo, un alumno puede pedir a la IA que revise la gramática de un texto escrito por él, o un docente puede usarla para transformar una lista de datos en una tabla más legible.
Nivel 2. Planificación y estructuración asistida por IA
La IA ayuda en las fases iniciales de la tarea: generación de ideas, organización del trabajo, propuesta de esquemas, índices, preguntas de investigación o posibles enfoques. Sin embargo, el contenido final es desarrollado por la persona.
Este nivel resulta especialmente útil para iniciar proyectos, preparar trabajos escritos, diseñar actividades o planificar unidades didácticas. La IA puede ampliar las posibilidades, pero la selección, el desarrollo y la redacción final dependen de la persona. No se entrega contenido generado directamente por la IA como producto final.
Un ejemplo sería pedir a la IA varias formas de organizar un trabajo sobre la Revolución Industrial y, a partir de esas propuestas, elaborar personalmente el índice, buscar fuentes, redactar el contenido y justificar las ideas.
Nivel 3. Asistencia parcial de IA mediante borradores o esqueletos
La IA genera un primer borrador, una propuesta inicial o un “esqueleto” de contenido. La persona utiliza ese material como punto de partida, pero lo revisa, adapta, amplía y transforma de forma significativa.
La diferencia con el nivel anterior es que aquí la IA sí produce contenido inicial. Sin embargo, ese contenido no se acepta sin más, sino que se convierte en una base de trabajo. La autoría principal recae en la persona, que reescribe, completa, corrige, contextualiza y ajusta el resultado a los objetivos de la tarea.
Por ejemplo, la IA puede proponer un borrador de una actividad, unas preguntas para un cuestionario, una guía de lectura o una presentación. Después, el docente selecciona, modifica y adapta ese material a su grupo, a los criterios de evaluación y al enfoque metodológico previsto.
Nivel 4. Colaboración avanzada entre persona e IA
La tarea se desarrolla mediante un diálogo continuado entre la persona y la IA. No se trata solo de pedir un borrador y corregirlo, sino de trabajar de forma iterativa: la persona orienta, revisa, pide cambios, solicita alternativas, contrasta enfoques y toma decisiones durante todo el proceso.
En este nivel hay una cocreación real. La IA actúa como colaboradora activa, pero la persona dirige el proceso, aplica su juicio crítico y valida la calidad del resultado. Es un nivel especialmente interesante para tareas complejas, como el diseño de una situación de aprendizaje, la preparación de un proyecto interdisciplinar, la creación de una rúbrica o la elaboración de materiales adaptados a distintos niveles.
Por ejemplo, un docente puede pedir a la IA una propuesta inicial de ABP, revisar la pregunta guía, solicitar alternativas de producto final, ajustar las actividades, pedir criterios de evaluación, modificar la secuencia y refinar el conjunto hasta obtener una propuesta coherente con su contexto.
Nivel 5. Supervisión humana de IA autónoma
La IA genera el producto de forma prácticamente autónoma a partir de unos parámetros iniciales definidos por la persona. La intervención humana durante el proceso es mínima y se concentra sobre todo en la revisión final.
En este nivel, la persona no construye el producto paso a paso con la IA, sino que actúa como supervisora: comprueba si el resultado cumple las condiciones indicadas, revisa su calidad, detecta posibles errores, valora su adecuación ética y decide si puede utilizarse o no.
Puede aplicarse, por ejemplo, cuando la IA genera una versión inicial completa de un recurso, una actividad, un texto base o un conjunto de materiales que después serán revisados antes de su uso. En educación, este nivel exige especial cautela, ya que la validación humana debe ser rigurosa: hay que comprobar la exactitud de la información, la adecuación al alumnado, la ausencia de sesgos, la protección de datos y la coherencia con los objetivos de aprendizaje.
Uso educativo de la escala
La escala MIAE permite indicar de forma clara qué uso de la IA se permite en cada tarea. No todos los niveles son adecuados para todos los objetivos. En algunas actividades será necesario trabajar en nivel 0 para valorar aprendizajes individuales; en otras, el nivel 2 puede ser apropiado para planificar; y en tareas de diseño, creación o mejora de materiales, los niveles 3 y 4 pueden tener un gran valor pedagógico.
Lo importante es que el nivel de uso esté definido desde el inicio. De este modo, el alumnado sabe qué puede hacer, qué debe declarar y dónde están los límites. Para el profesorado, el marco facilita la toma de decisiones, ayuda a diseñar tareas más transparentes y permite integrar la IA sin renunciar al aprendizaje, a la autoría ni al pensamiento crítico.
Una forma sencilla de aplicar este marco consiste en añadir a las instrucciones de cada tarea una indicación como esta:
Uso permitido de IA: Nivel 2. Puedes utilizar IA para generar ideas, organizar el trabajo o crear un esquema inicial, pero la redacción final y el desarrollo del contenido deben ser propios. Deberás indicar qué herramienta has utilizado y para qué.
De este modo, la IA deja de ser un elemento oculto o ambiguo y se convierte en una herramienta integrada dentro de una práctica educativa clara, ética y evaluable.