El arte romano tiene sus propios rasgos particulares, pero es innegable la influencia que sobre él tuvieron dos referencias culturales previas: por un lado, la etrusca y, por otro, la helena.
¿Qué rasgos presenta la arquitectura romana? ¿Cómo la podemos identificar y reconocer? Para responder a estas preguntas, tendremos que tener en cuenta lo siguiente:
Pese a las influencias recibidas, la arquitectura romana fue enormemente original, e incluso, en algunos aspectos, revolucionaria.
Su arquitectura debía exaltar el poder de Roma, especialmente en la época imperial, de ahí las dimensiones colosales y monumentalidad de su arquitectura. A diferencia, por ejemplo, de la arquitectura griega, mucho más proporcionada.
Otro aspecto tiene que ver con la funcionalidad de la arquitectura, que la une inevitablemente con la ingeniería. Su nivel de conocimientos lo demuestra el hecho de que muchas de esas obras han llegado hasta hoy en día.
Las calzadas eran auténticas arterias que recorrían todo el territorio y, gracias a ellas, se favorecieron las comunicaciones e intercambios comerciales. Además, esto obligó al desarrollo de puentes para superar valles y ríos.
Preocupados por la higiene y las condiciones sanitarias en las grandes ciudades, se desarrollaron sistemas de alcantarillado como la Cloaca Máxima en Roma. Habrá que esperar al siglo XVIII para volver a ver algo parecido.
Como influencia etrusca, los romanos desarrollaron elementos constructivos de gran relevancia como el arco de medio punto y la bóveda de medio cañón. Y este aspecto los aleja de la arquitectura griega, en la que apenas estos elementos tienen relevancia. Gracias a ellos, se pudieron construir obras monumentales como el Coliseo de Roma. También consiguieron espacios completamente abovedados y cubiertos de forma esférica, como el Panteón de Agripa.
Son muchos los edificios romanos que presentan la influencia griega visible en el uso de los órdenes, pero los romanos, además, añadieron dos modelos más: el toscano y el compuesto.
Donde demostraron un gran ingenio los romanos fue en los materiales de construcción que utilizaron. Usaron la piedra, el mármol, el ladrillo pero sobre todo el hormigón, más conocido como opus cementitium, gracias a una mezcla especial con agua, arena, cal y piedras y que permitió las construcciones abovedadas y las grandes obras de ingeniería.
Las construcciones romanas
Pero antes de continuar es necesario repasar el espacio en el que se desarrolló la arquitectura romana, es decir, la ciudad. Las urbes romanas tenían una estructura geométrica, un plano en cuadrícula que de una manera muy clara se veía en los campamentos militares romanos. Sobre una cuadrícula vemos dos ejes uno norte-sur llamado cardo y otro este-oeste llamado decumano. En el punto de intersección de ambos, las ciudades romanas presentan un espacio de encuentro y reunión llamado foro, otro ejemplo más de la influencia griega, ya que el foro romano recuerda al ágora de las polis griegas.
¿Cómo eran los edificios que construían los romanos? ¿Qué tipos encontramos? ¿Cómo se pueden clasificar? A continuación los vamos a hacer un rápido repaso de los principales tipos de edificios y ejemplos representativos, para de este modo poder identificarlos y apreciarlos. Según su utilidad, encontramos:
religiosos.
sociales.
económicos.
conmemorativos.
Comenzamos por los edificios religiosos, o lo que es lo mismo, los templos romanos. Aquí es donde la influencia griega es evidente, pero también la personalidad romana para construir templos con rasgos propios e incluso con ejemplos muy particulares. En la imagen del templo romano de Vic se observa el podium, una única escalinata de acceso y columnas adosadas en el lateral. Y en la parte inferior el Templo de Hércules Víctor en Roma tiene la particularidad de ser circular.
A diferencia del arte griego lleno de nombres de grandes artistas, en Roma, fueron pocos los que se dieron a conocer o tuvieron la fama y la grandeza para ser recordados. Es interesarte no olvidar que el objeto de la construcción buscaba la gloria de quien la encargaba, no tanto de quien la realizaba. Sin embargo, hay una gran excepción, ésta es Apolodoro de Damasco, arquitecto de una de las obras cumbres de la arquitectura romana, auténtica casa de los dioses, y en donde la cúpula de 43,20 metros de diámetro, al igual que la planta del edificio, ha sido durante siglos un ejemplo del ingenio romano en la construcción y cubiertas de espacios abovedados. Estamos hablando del Panteón de Roma.
En las ciudades encontramos edificaciones que podemos definir como lúdicas o sociales, ya que el encuentro social y la diversión eran el leit motiv de las mismas. Y, de nuevo, nos encontramos con soluciones brillantes que acabaron provocando ejemplos también de monumentalidad y grandiosidad.
Para los grandes espectáculos de gladiadores se construyeron los anfiteatros. De forma ovalada, con partes subterráneas y un gran graderío para el público, el más grandioso fue el Coliseo de Roma, también conocido como el anfiteatro Flavio.
Por influencia griega, los romanos también se decantaron por la construcción de teatros, pero, a diferencia de los griegos, se construyeron exentos y no se aprovecharon las laderas de las montañas. En el siguiente vídeo se pueden observar las diferencias constructivas de ambos modelos.
Para las carreras de cuádrigas se diseñó un tipo de edificio muy particular, el circo. Con forma rectangular y semicircular en cada uno de lso extremos, poseía una espina central. El mejor ejemplo fue el Circo Máximo, del cual se conservan algunas ruinas en Roma.
Como espacios de reunión social y encuentro, los romanos diseñaron las termas, o lo que es lo mismo los baño públicos. Eran unos baños divididos en tres estancias en función del agua utilizada: caliente (caldarium), fría (frigidarium) y templada (tepidarium). Las Termas del emperador Caracalla son el mejor ejemplo.
Por último, habría que señalar un tipo de edificio, que aunque en Roma tuvo una función sobre todo económica, comercial e incluso como tribunal de justicia, hay que destacar por su diseño, ya que la basílica será, por su planta longitudinal con tres naves y un ábside en la central. Es la base de los que luego fueron los edificios religiosos cristianos, o lo que es lo mismo, las iglesias. Uno de los ejemplos más notables: la basílica de Majencio, del siglo IV.
Los emperadores romanos gustaban de dejar su legado en forma de monumentos conmemorativos. Recordar para la eternidad sus grandes hazañas o conquistas emblemáticas fue motivo para construir este tipo de monumentos, de los que podemos encontrar de dos tipos, las columnas conmemorativas y los arcos de triunfo. Los mejores ejemplos en las siguientes imágenes: la Columna Trajana y el Arco de Tito. Tanto en un caso como en otro, los relieves y las inscripciones con loas a la obra de los emperadores, que eran los que encargaban dichos monumentos, eran una parte esencial para buscar ese fin recordatorio, y, por otra parte, fusionaban de este modo arquitectura y escultura.
Tal y como has podido comprobar el arte puede contar mucha historia si sabemos "mirar" una obra de arte como un edificio, una escultura o una pintura de la manera correcta. Además, el arte en sí mismo nos aporta cultura, conocimiento y disfrute. Esta actividad consiste en un primer acercamiento a una técnica de conocimiento histórico muy utilizada por los historiadores e historiadoras. Nos referimos al análisis y comentario de una obra artística. Como toda técnica requiere práctica y experiencia, pero, en este caso, se trata de "saber mirar" lo que vemos para poder describir dicha obra y, posteriormente, realizar la contextualización histórica correcta. Será tu profesor o profesora el que te irá guiando dándote las pautas a seguir que considere. En esta actividad vamos a poner un ejemplo de arquitectura y tan solo vamos a hacernos preguntas, para que, en su respuesta, te vayas acercando a lo que es un análisis de una obra artística.
¿Qué tipo de planta -circular, longitudinal, en cruz...- ?
¿Qué materiales fueron utilizados para su construcción -piedra, ladrillo, mármol...- ?
¿Qué elementos sustentantes -muros, columnas...- se observan?
¿Cómo es su cubierta -abovedada, adintelada...-?
¿Hay elementos decorativos -pinturas, mosaicos, esculturas...-?
¿Qué función tiene el edificio -religioso, lúdico, conmemorativo...-?
Contextualización artística-histórica
¿A qué período artístico pertenece?
¿Qué características presenta el arte de esa época y, en especial, la arquitectura?
¿En que contexto histórico situamos esta obra arquitectónica?
¿Qué influencias de otros períodos artísticos se observan en la obra?
Elabora en tu cuaderno siguiendo estas preguntas tu comentario de obra de arte.
En el siguiente enlace podréis encontrar un esquema de comentario de obra artística de forma sencilla. Siempre con la guía de vuestro profesor o profesora podréis ir practicando esta técnica histórica.