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Retrato y eternidad

La escultura romana

Si hay una manifestación artística en la que Roma mostró su personalidad fue en la escultura. El contacto con los ejemplos escultóricos etruscos y griegos y sus propias tradiciones dieron como resultado un tipo de escultura propia, que tuvo en el retrato  y en el relieve histórico sus mejores ejemplos. 

De la influencia etrusca podemos destacar el realismo en las representaciones funerarias como los sarcófagos, que tendrán luego su impacto en los retratos, muy propios de las esculturas romanas. Y en relación a la influencia griega, ésta es evidente en la asimilación de aspectos técnicos y formales, pero que luego los romanos fueron modificando hasta crear su propia escultura. Apreciaron la escultura griega haciendo copias de los originales griegos; de hecho, puede decirse que, gracias a ello, hoy en día han llegado hasta la actualidad, no el original griego, sino la copia romana en mármol.

Lo más llamativo es que, a diferencia del mundo heleno en el que se reconocía el talento y la sabiduría del escultor, en Roma no fue así, ya que más bien era visto como un artesano que replicaba un trabajo o sencillamente realizaba un encargo. De ahí que no conozcamos el nombre de ningún escultor romano.

  • EL RETRATO

En una primera época, especialmente en la republicana, se buscó el realismo para que de este modo se reconociera al representado por sus rasgos: los ojos, la nariz, el cabello... Buenos ejemplos serían los retratos individuales de Pompeyo o Julio César, pero también grupos familiares como el del patricio Barberini

Patricio Barberini
Wikimedia Commons / Fotografía de Carlo Dell'Orto. Patricio Barberini (CC BY-SA)

A partir de la llegada del Imperio con Octavio, comenzó a representarse al gobernante con rasgos más idealizados. El objetivo era político y propagandístico, sin olvidar que el emperador, ya considerado como un dios, debía ser representado como tal. 

Augusto de la Prima Porta
Wikimedia Commons / Museos Vaticanos.
Augusto de la Prima Porta (Dominio público)

El papel de la mujer en la vida social y política de Roma se manifestó también en la escultura con retratos de busto como el que se adjunta. Los artistas fueron muy cuidadosos en el tratamiento de peinados y tocados femeninos demostrando un gran dominio técnico. 

Busto mujer romana
Wikimedia Commons / Museo de Louvre. Busto mujer romana (Dominio público)

Y no solo bustos o estatuas eran los formatos escultóricos utilizados, también se realizaron retratos ecuestres, es decir, caballo y jinete. El emperador Marco Aurelio en el siglo II d. C fue así representado para ser mostrado como el emperador del mundo. La escultura al servicio del poder político y la exaltación del mismo. 

Marco Aurelio a caballo
Wikimedia Commons / Saura 14. Marco Aurelio a caballo (CC BY-SA)

Conforme fue evolucionando la escultura en época imperial, se fue alejando de formas idealizadas y del realismo. El mejor ejemplo: el emperador Constantino y su retrato colosal en mármol del cual se han conservado algunos fragmentos.  Solo la cabeza mide 2,60 metros. 

Cabeza de Constantino
Wikimedia Commons / Fotógrafo: Jean-Pol GRANDMONT. Cabeza de Constantino (CC BY-SA)
  • EL RELIEVE HISTÓRICO

Por lo que llevamos visto no se podían separar arte y política. Si los retratos inmortalizaban al personaje, especialmente emperadores, los relieves históricos buscaban dejar constancia para la eternidad de grandes hazañas o acontecimientos que marcaron la vida de Roma. La técnica escultórica que se utilizó fue el relieve, ya usada por los griegos por ejemplo para decorar los frontones de los templos (como el del Partenón de la Acrópolis de Atenas), otro evidencia más de la influencia helena sobre Roma.

Los relieves históricos fueron ejemplo de la fusión de dos artes, la escultura y la arquitectura, ya que la primera tendrá lugar sobre los espacios que deja la segunda para ello. Sobre dos tipos de monumentos se plasmaron los relieves (tal y como ya se ha visto en el apartado dedicado a la arquitectura): por un lado, los arcos de triunfo y, por otro, las columnas.

El primer ejemplo lo encontramos en una obra, que curiosamente, ni es un arco de triunfo ni una columna. Se trata del Ara Pacis un monumento a modo de altar mandado construir por Augusto para celebrar la Pax Romana en la Galia e Hispania.

Ara Pacis
Wikimedia Commons / Rabax63. Ara Pacis (CC BY-SA)

Los arcos de triunfo eran visibles en las entradas y salidas de las ciudades o en las calzados; con ello se quería garantizar que lo que allí se contaba tuviera la mayor difusión posible. Son muchos los ejemplos así como variada su tipología o forma: con un vano o tres. De los más conocidos es el Arco de Tito del año 80 d. C. y el de Constantino.

Arco de Constantino
Wikimedia Commons / Olivier2000. Arco de Constantino (CC BY-SA)

Por último, el relieve histórico tuvo uno de sus mayores ejemplos en la conmemoración de las victorias del emperador Trajano sobre los dacios. Y, para ello, el emperador mandó a Apolodoro de Damasco construir a principios del siglo II d. C. la columna Trajana, sobre la cual se van narrando diferentes episodios de las campañas romanas en la Dacia

Columna Trajana, detalle.
Wikimedia Commons / Wknight94. Columna Trajana, detalle (CC BY-SA)

La pintura y el mosaico

La pintura romana fue otra manifestación artística que alcanzó gran relevancia. Pero, en este caso, no para la exaltación pública del poder, sino como decoración de las casas romanas, la domus. Las familias de patricios y gente acomodada gustaba de decorar sus estancias con pinturas siguiendo, una vez más, el modelo griego. 

En Pompeya y Herculano, las dos ciudades arrasadas en el 79 a. C por la erupción del Vesubio, es donde se han encontrado los mejores ejemplos de pinturas romanas, precisamente por el proceso de conservación que la ceniza volcánica ha provocado. También se descubrió la existencia de diferentes estilos pictóricos. Paisajes, escenas diversas y representaciones mitológicas fueron los temas representados, sin olvidar, por supuesto, el retrato

El panadero Próculo y su esposa
Wikimedia Commons / Unknown author. El panadero Próculo y su esposa (Dominio público)

El mosaico, como tantas otros aspectos vistos desde el punto de vista cultural y artístico, no fue un invento romano, sino griego. Sin embargo, los romanos llegaron a ser grandes dominadores de esta técnica que consistía en cubrir suelos y paredes con pequeñas piezas, llamadas teselas, siguiendo un dibujo previo, para de este modo configurar, a modo de puzle, una escena de la vida cotidiana o una historia mitológica.

Y no solo fue la típica forma de decoración de villas y palacios, sino que se utilizaron también para decorar espacios públicos como, por ejemplo, las termas de Caracalla. En Pompeya y Herculano, por las razones expuestas anteriormente, se pueden encontrar magníficos ejemplos de esta técnica artística.

Mosaico romano
Wikimedia Commons / Maarjara. Mosaico romano (CC BY)

Nos ponemos a prueba

Duración:
15
Agrupamiento:
Individual

Arte clásico: ¿griego o romano?

Duración:
20
Agrupamiento:
Pequeño grupo

Tal y como aparece en el título de la tarea podemos englobar lo que se conoce como "arte clásico", no solo en la civilización griega sino, como ya ha quedado claro hasta este momento, también en las manifestaciones artísticas romanas.

Siguiendo la información aportada y otras fuentes que os sugiera vuestro profesor o profesora, debéis realizar un pequeño texto en el que se relacione y explique el influjo que el arte griego ha tenido en el romano. Son múltiples los ejemplos señalados; de ahí que cada uno de vosotros vaya aportando la información correspondiente.

Para ello, usaremos una técnica cooperativa llamada "folio giratorio", la cual permite, de forma ágil y aprovechable para todos los miembros del grupo, la suma de aportaciones individuales. Una vez se haya completado la lista, se pondrá en común al conjunto del grupo para añadir información o detalles pendientes.

Una vez terminado, cada estudiante de forma individual realizará una redacción con el epígrafe de esta tarea.