Hoy en día, el concepto de empleabilidad va más allá de tener un título académico o experiencia laboral en un determinado sector, ya que, como anticipamos en IPEI, las empresas buscan también el talento, entendido como una serie de competencias personales y sociales que se añaden a las profesionales. También es importante tener en cuenta que la empleabilidad no solo implica pasar el proceso de selección previo a la contratación, sino con posterioridad, saber integrarse en un equipo humano ya conformado, con procesos de trabajo y cultura corporativa propia, así como tener las habilidades para adaptarse y actualizarse a nuevos procesos de trabajo y tecnologías que vayan apareciendo, para poder tener una carrera profesional que se ajuste a nuestros objetivos.
Por lo tanto, en la actualidad las empresas valoran cada vez más a personas que aporten valor al equipo y a la empresa desde múltiples dimensiones. Esto incluye la capacidad de trabajar en equipo, mostrar iniciativa, aprender de forma autónoma, comunicarse de manera efectiva y mantener una actitud positiva ante los cambios y dificultades. En definitiva, se espera que los profesionales no solo sepan ejecutar tareas, sino que además demuestren responsabilidad, compromiso, creatividad y una disposición activa para seguir aprendiendo y mejorando. Todo esto implica que la empleabilidad no es una meta estática, sino un proceso dinámico que se puede entrenar y mejorar siendo conscientes de nuestras fortalezas y sobretodo de aquello que tenemos que mejorar.