Meta educativa y contexto
Meta educativa
Toda experiencia de aprendizaje tiene una meta educativa que la justifica y que da sentido al aprendizaje competencial que se espera lograr.
La meta educativa debe responder, en su redacción, a las siguientes preguntas:
- ¿Qué?: ¿Qué competencias, habilidades cognitivas, sociales, afectivas y/o metacognitivas se van a activar? ¿Qué capacidades se van a desarrollar para dar respuesta al reto propuesto?¿Qué saberes básicos se van a aplicar en la resolución de la propuesta?
- ¿Para qué?: ¿Para qué realizamos la propuesta? ¿Cuáles son los objetivos de la etapa y los descriptores de las competencias que enmarcan la finalidad de la experiencia de aprendizaje?
- ¿Cómo?: ¿Cómo lo vamos a realizar? ¿Qué tipo de acciones, herramientas, agrupamientos, actitudes, etc., se van a movilizar?
Ejemplo 4ª EP
Este proyecto tiene como meta la toma de conciencia del gasto energético que supone la elaboración de un producto, su impacto en la naturaleza y la necesidad de realizar todo el proceso utilizando criterios de sostenibilidad analizando el proceso de intervención humano y valorándolo de manera crítica para reflexionar sobre nuestra aportación y comportamiento desde un punto de vista respetuoso y sostenible con la Naturaleza.
Ejemplo 3º y 4º ESO
Este proyecto tiene como meta la adquisición de hábitos de práctica de actividad física mediante el desarrollo de la condición física en el contexto de las actividades de aula y sobre todo en la práctica autorregulada de actividad extraescolar.
Los educadores Grant Wiggins y Jay McTighe (2005) proponen una serie de preguntas como primer paso para diseñar cualquier actividad. Por ejemplo: ¿Cuáles son los saberes que quiero que los alumnos aprendan en esa experiencia? ¿Qué aprendizajes duraderos quiero que logren? ¿Qué cosas quiero que recuerden (y puedan usar) dentro de muchos años?
Según Furman (2022) responder a estas preguntas implica también pensar en las evidencias que puedan demostrar que el alumnado ha aprendido lo que se le quería enseñar. ¿Qué debería ser capaz de decir o de hacer un alumno que aprendió? ¿Y qué diría o haría otro que no alcanzó esos aprendizajes? Esas evidencias son las que van a ayudar a guiar las actividades, monitoreando qué y cuánto está comprendiendo el alumnado en cada etapa y avanzando a partir de ello.
Poner el foco en el aprendizaje obliga a pensar muy cuidadosamente en cómo se va a enseñar. Esos aprendizajes serán siempre la hoja de ruta del docente.
Contexto
El diseño debe de tomar en cuenta el contexto social, cultural, etc. del alumnado ya que es el usuario de la experiencia. Pero además, debe procurar contextualizarlo en un escenario de aprendizaje y en una situación de partida real, motivadora, concreta y significativa.
Sin considerar el contexto de un grupo específico de alumnos/as, a continuación se presenta la contextualización de una experiencia de aprendizaje:
Ejemplo 4º EP
Partiendo de una situación real como la observación de los objetos que se utilizan en el día a día de la clase, se lanzan varias preguntas retadoras que tratan de suscitar su interés por la investigación a la vez que se les plantea reflexionar sobre la adecuación, desde el punto de vista medioambiental, de esos instrumentos de uso diario: ¿Os habéis preguntado cuál será el origen de cada objeto que hay en nuestro estuche? ¿O de dónde se sacará la materia prima para hacerlos? ¿Habéis pensado si se pueden reciclar cuando ya no los usemos? Antes de comenzar el curso y comprar el estuche, las pinturas, los lápices... ¿Pensamos si todos los que nos gustan son adecuados, si son tóxicos, o si para hacerlos se ha contaminado una región del planeta?
Ejemplo 3º y 4º ESO
Partiendo de la inquietud natural del alumnado por conocer sus propio estado físico se lanzan estas preguntas ¿Podemos mejorar nuestra condición física? ¿A qué aspectos nos referimos exactamente cuando hablamos de una buena condición física? ¿Qué actividades podemos desarrollar para mejorarla?
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